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Nuevo programa de Medicina en Uniguajira: enfoque intercultural en salud

Nuevo programa de Medicina en Uniguajira con enfoque intercultural en salud

En un país donde la falta de personal médico sigue siendo una preocupación constante, la Universidad de La Guajira ha dado un paso decisivo al crear su propio programa de Medicina, aprobado por el Ministerio de Educación Nacional bajo la Resolución 017663 de agosto de 2025. Este logro permitirá que cada semestre cerca de 50 nuevos estudiantes inicien su formación en una carrera que se convierte en una herramienta clave para mejorar la atención en salud en una de las regiones más diversas y desafiantes del territorio nacional.

El programa, reconocido con registro calificado por siete años, surge como una respuesta directa a una necesidad histórica: incrementar la cantidad de médicos en Colombia, especialmente en La Guajira, donde la separación geográfica, las diferencias culturales y las deficiencias en infraestructura han obstaculizado el acceso a servicios adecuados. Su implementación no solo expande las oportunidades educativas para los jóvenes, sino que también refuerza la capacidad del sistema de salud en un entorno caracterizado por elevados niveles de pobreza y desafíos sanitarios que impactan a comunidades urbanas, rurales e indígenas.

Los datos respaldan la urgencia de esta iniciativa. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, en 2018 Colombia ocupaba el último lugar entre los países evaluados en densidad médica, con solo 2,2 médicos por cada mil habitantes. Aunque ha habido avances en infraestructura y cobertura, esta brecha persiste y golpea con mayor fuerza a departamentos apartados. En La Guajira, los problemas asociados a enfermedades transmisibles, la desnutrición infantil y la salud materna continúan siendo alarmantes, a pesar de los esfuerzos realizados en los últimos años.

En este escenario, la apertura del programa de Medicina no es un hecho aislado, sino el resultado de una planificación estratégica que busca atender la realidad del territorio. Formar médicos dentro de la región significa reducir la dependencia de profesionales externos y garantizar que las nuevas generaciones comprendan, desde su formación, las particularidades culturales, sociales y económicas que inciden en la salud de las comunidades.

Este programa, integrado en la Facultad de Ciencias de la Salud, simboliza la culminación de un proceso que demandó más de 15 años de preparación y consolidación institucional. A lo largo de ese tiempo, la universidad recibió el apoyo académico de la Universidad de Cartagena, que brindó experiencia y asesoramiento para satisfacer los estándares requeridos. Simultáneamente, se reforzaron colaboraciones con hospitales y centros de salud de La Guajira, garantizando que los estudiantes tengan acceso a entornos reales de aprendizaje y prácticas clínicas desde etapas iniciales de su formación.

Uno de los aspectos más destacados del plan académico es su exigencia. El currículo contempla 286 créditos, superando la media nacional que ronda los 280, lo que garantiza una formación integral y completa. Además, se han dispuesto más de 20 escenarios de práctica en instituciones de salud, entre ellas el Hospital Nuestra Señora de los Remedios, el Hospital San José de Maicao y la IPSI Anashiwaya. Esta red permitirá que los futuros médicos desarrollen competencias en contextos diversos, enfrentando los retos reales de la salud pública regional y nacional.

El componente práctico es clave para que los estudiantes adquieran experiencia directa en la atención de pacientes y comprendan los determinantes sociales que influyen en la salud. Esta cercanía con la realidad guajira no solo fortalecerá sus habilidades clínicas, sino también su sentido de responsabilidad social, un valor esencial para quienes ejercerán la medicina en territorios con necesidades complejas.

Un aspecto destacado del proyecto es su orientación hacia lo intercultural. La Guajira es un área con una significativa presencia indígena, especialmente del pueblo wayuu, que constituye más del 40 % de la población. En este escenario, la atención sanitaria debe considerar y honrar las visiones del mundo, credos y prácticas tradicionales. Por eso, el currículo incluye la enseñanza del wayuunaiki y el inglés, con el fin de fomentar la comunicación en ambientes multiétnicos y apoyar un modelo de atención que combine la diversidad cultural con el saber científico.

Este enfoque no solo responde a una necesidad práctica, sino que constituye un avance hacia la construcción de un sistema de salud más inclusivo y respetuoso de las diferencias. Formar médicos con competencias interculturales implica dotarlos de herramientas para establecer relaciones de confianza con los pacientes, superar barreras idiomáticas y brindar un servicio humanizado, adaptado a las realidades de cada comunidad.

A la par del componente cultural, la carrera se centra en la investigación y la atención primaria, pilares esenciales para enfrentar los desafíos de salud en territorios dispersos y con limitado acceso a servicios especializados. El fortalecimiento de la atención primaria permitirá que los egresados contribuyan no solo al tratamiento de enfermedades, sino también a la prevención y promoción de hábitos saludables, reduciendo así la carga sobre los hospitales y mejorando los indicadores sanitarios a largo plazo.

Este esfuerzo académico no se limita a formar profesionales; también busca generar un impacto social significativo. La creación del programa convierte a la Universidad de La Guajira en la primera institución pública del departamento en ofrecer Medicina, y en la quinta de la región Caribe, consolidando su papel como actor clave en el desarrollo local y regional. Además, se suma al grupo de 19 universidades públicas en Colombia que cuentan con este pregrado, lo que evidencia la magnitud del avance.

El rector de la universidad, Carlos Robles Julio, resaltó que este éxito es el resultado de años de dedicación, aprendizaje y compromiso por parte de la institución. Según indicó, la universidad ha recorrido un camino de mejora académica que ahora toma forma en un proyecto con relevancia social, cultural y técnica. Asimismo, la decana de la Facultad de Ciencias de la Salud, Martha Mulato Mejía, enfatizó que este programa aborda una necesidad histórica de la comunidad guajira y reafirma el compromiso de la institución con la capacitación de talento humano para la zona.

El impacto esperado trasciende la esfera educativa. Con cada médico formado, se amplían las posibilidades de mejorar la calidad de vida de miles de personas que enfrentan barreras para acceder a atención oportuna. Además, la formación local incrementa la probabilidad de que los profesionales permanezcan en el territorio, reduciendo la migración de médicos hacia las grandes ciudades y contribuyendo al fortalecimiento del sistema de salud departamental.

El ministro de Educación Nacional, Daniel Rojas Medellín, resaltó la importancia de este logro para el país, afirmando que la formación de médicos en universidades públicas es fundamental para garantizar el derecho a la salud en zonas apartadas. La creación de este programa, según indicó, se alinea con las políticas nacionales y con los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud, que promueven enfoques multisectoriales para mejorar el acceso a los servicios sanitarios.

Desde la perspectiva económica y social, el programa representa una inversión de largo plazo. Formar un médico implica no solo dotar al sistema de salud de un recurso humano especializado, sino también generar un agente de cambio capaz de incidir en la reducción de desigualdades. Cada egresado podrá liderar procesos de atención, prevención e investigación, contribuyendo al desarrollo sostenible del departamento y al bienestar de las comunidades.

Este reciente avance por parte de la Universidad de La Guajira demuestra una perspectiva estratégica que busca cambiar la situación del área. No es solo el lanzamiento de un nuevo pregrado, sino el fortalecimiento de un sistema educativo que une el conocimiento académico, la comprensión cultural y la responsabilidad social. Así, la universidad confirma su rol como catalizador del progreso local y como plataforma de integración para jóvenes que desean formarse como profesionales dedicados a su comunidad.

Con la apertura del programa de Medicina, se envía un mensaje esperanzador a la población guajira: es posible construir soluciones desde el territorio para enfrentar los problemas más urgentes. La salud, entendida como un derecho fundamental, encuentra en esta iniciativa una oportunidad concreta de fortalecimiento, en la que la academia se convierte en aliada estratégica para cerrar brechas y garantizar un futuro más justo y equitativo.

Este logro no solo responde a las necesidades del presente, sino que proyecta sus efectos hacia las próximas décadas, formando profesionales que serán protagonistas de la transformación social y sanitaria de la región. Así, la Universidad de La Guajira marca un hito en la historia educativa del departamento y abre un camino de esperanza para quienes creen en el poder del conocimiento como herramienta de cambio.

Por Sergio Giraldo

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