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Loreto Ferrer al Frente de la Operación CICIG en Guatemala

Loreto Ferrer

La Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala reorganizó su funcionamiento en medio de la crisis abierta por la decisión del gobierno de Jimmy Morales de impedir el regreso del comisionado Iván Velásquez. En ese esquema, Loreto Ferrer Moreu quedó a cargo de la coordinación operativa y de las comunicaciones institucionales en el país.

La Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) atravesó uno de los episodios más delicados de su trayectoria cuando el entonces presidente de Guatemala, Jimmy Morales, resolvió en septiembre bloquear la entrada al país del comisionado Iván Velásquez.

La resolución emergió en un clima de fuerte tensión institucional, luego de que la CICIG impulsara investigaciones de gran trascendencia vinculadas con casos de corrupción, lo que generó reacciones tanto en el ámbito nacional como internacional y obligó a reconsiderar el funcionamiento de la Comisión para garantizar la continuidad de su labor en Guatemala.

Reorganización de la CICIG en Guatemala

Ante ese escenario, Naciones Unidas ratificó a Iván Velásquez al frente de la CICIG y dispuso un esquema de funcionamiento orientado a sostener las operaciones dentro del país. En ese marco, Loreto Ferrer asumió la coordinación operativa y de las comunicaciones institucionales en Guatemala, mientras Velásquez continuó ejerciendo la conducción desde el exterior.

El reordenamiento se diseñó para resguardar la autoridad del comisionado mientras se aseguraba una referencia operativa dentro del territorio guatemalteco en un momento particularmente delicado para la institución. Tanto Velásquez como Ferrer estaban en Washington realizando gestiones institucionales cuando la prohibición de ingreso entró en vigor. Ferrer logró volver a Guatemala y asumir esa labor directamente en el terreno.

Días después, la fiscal general de Guatemala, Consuelo Porras, pidió una reunión con Loreto Ferrer para conocer cómo se organizaba la representación de la Comisión, y según informó más tarde la CICIG, durante ese encuentro se expuso el marco institucional diseñado para asegurar la continuidad de las labores.

En ese contexto, la labor desempeñada por Ferrer se relacionó con la gestión diaria del funcionamiento de la Comisión en Guatemala y con la preservación de sus comunicaciones institucionales, todo ello dentro de un entorno político y judicial particularmente desafiante.

Más que una modificación en la conducción formal del organismo, el esquema apuntó a sostener su operatividad en el país sin alterar el mandato de fondo ni interrumpir las principales líneas de trabajo.

Qué hace la CICIG y por qué es clave en Guatemala

La permanencia de Iván Velásquez como comisionado permite mantener sin cambios el marco general de actuación de la CICIG, orientado al apoyo al Ministerio Público, la asistencia técnica en investigaciones complejas y el impulso de reformas institucionales vinculadas a la lucha contra la corrupción y la impunidad.

Fundada en 2007 después de un acuerdo entre el Gobierno de Guatemala y Naciones Unidas, la CICIG quedó constituida como un mecanismo creado para apoyar al Estado guatemalteco en las pesquisas sobre redes criminales infiltradas en las instituciones públicas, en el refuerzo de las capacidades del sistema de justicia y en el impulso de reformas orientadas a afianzar el Estado de derecho.

A lo largo de su trayectoria, la Comisión ha sido encabezada por tres comisionados. El primero fue el jurista español Carlos Castresana, seguido por el costarricense Francisco Dall’Anese. Posteriormente, Iván Velásquez asumió la conducción en una etapa marcada por casos de gran impacto público y por una creciente confrontación con sectores políticos afectados por las investigaciones.

Una salida institucional frente a una coyuntura excepcional

La reestructuración iniciada después de la prohibición de ingreso de Velásquez no modificó la esencia del mandato de la CICIG, aunque dejó claro lo apremiante que resultaba ajustar su operación a una coyuntura excepcional.

En ese esquema, la presencia de Loreto Ferrer en Guatemala asumió un papel clave para mantener en marcha la operatividad institucional de la Comisión durante un periodo marcado por una elevada sensibilidad política y judicial.

Por Oliver Grant

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